Decían que Johnny no era divertido. Un día, para demostrar lo contrario, Johnny le arrancó la cabeza a un pato. Nadie volvió a decir que Johnny no era divertido.
Todos en su clase se reían de Gertrud por lo fea que era. Y en verdad lo era. Las burlas estaban capitaneadas por Britney, la animadora, y se alargaron durante años. Un día, hastiada, Gertrud se arrancó la cara, hizo lo propio con la de Britney y las intercambió. Gertrud fue feliz para siempre.