Ray-Nathan
Gillmore
Vinton
Waynelle
Jim Bob
Bort
Pervis
Lucas
Lucas era sexador de pollitos. Se pasaba la vida echando pollitos hembra a una cinta y machos a otra. Los pollitos que no cumplían el estándar debían ser tirados a un horno, pero Lucas no lo hacía. Se guardaba los pollitos deformes en los bolsillos y los llevaba a su casa. Allí, los guardaba en el sótano hasta que juntaba los suficientes como para que no se viese el suelo. Entonces Lucas se ponía unas grandes botas, bajaba al sótano y pisoteaba los pollitos hasta que no quedaba ninguno vivo. Un día, en pleno éxtasis pisoteador, resbaló con el amasijo de fluidos y plumitas en que habían quedado convertidos los pollitos y cayó al suelo. Su cara dio de lleno contra un grupo de pollitos vivos que, al mirar hacia arriba, clavaron sus picos en los ojos de Lucas. Loco de dolor, comenzó a gritar y a correr. Con el fluido ocular sus ojos goteando por la cara, no vio que corría directo a una mesa de herramientas. Se clavó en la cara una hoz, cuya punta salió por la parte trasera de su cráneo. Los pollitos supervivientes picotearon su cadáver hasta dejarlo irreconocible.