Bucephelus y Bernadette
Kimberly
Kimberly se había hecho enfermera para salvar vidas. Para estar más cerca de la acción aceptó como destino una ambulancia, de manera que siempre acudiría a accidentes o situaciones de urgencia. Una lluviosa noche, mientras llevaban a un paciente al hospital, al que Kimberly estaba dando descargas con el desfibrilador, una anciana se cruzó en el camino de la ambulancia y el conductor no pudo esquivarla. La ambulancia atropelló a la anciana esparciendo sus restos por la calle. El conductor dio un volantazo haciendo volcar la ambulancia, que comenzó a dar vueltas de campana. Kimberly, en la parte trasera, comenzó a golpearse contra los armarios de suministros médicos. Multitud de agujas, termómetros y demás material médico se le clavaron por todo el cuerpo. Cuando todo terminó, Kimberly agonizaba sangrante en el suelo. Tenía un bisturí clavado en la cara y cuando fue a quitárselo golpeó el desfibrilador, que cayó encima de su cabeza. Le dio una descarga que hizo que sus ojos hirvieran en sus cuencas y Kimberly, finalmente, murió.
Amaleen
Amaleen era una analfabeta paleta de un pueblo perdido en el sur de los Estados Unidos. Su vida consistía en beber cerveza con sus amigos, tener hijos, y comer frijoles directamente de la lata. Un día, la feria llegó a su polvoriento pueblo y decidieron ir a pasarlo en grande. Sobra decir que iban borrachos y no les dejaron subirse en la montaña rusa. Llenos de ira, Amaleen y sus amigos esperaron a que la feria cerrara por la noche y se colaron dentro. Tocaron botones al azar en el cuadro de mandos de la atracción hasta que la pusieron en marcha y subieron. El alcohol, junto con los giros de la montaña rusa, hicieron que Gunter, un amigo de Amaleen, le vomitara encima. Ella, por acto reflejo, se puso en pie al recibir la vomitona justo cuando pasaban por un túnel, que le seccionó la cabeza y los brazos. El cuerpo mutilado de Amaleen siguió montado en el vagón mientras la sangre manaba sin parar de los muñones.
Pervis
Elrod
Enos
Enos trabajaba limpiando ventanas en rascacielos. Tenía muchas deudas y no podía permitirse el no ir a trabajar, por lo que, el día de su muerte, un notable catarro aquejaba a Enos. Cuando había limpiado las dos terceras partes del edificio, un mareo le sobrevino y no pudo agarrase a nada. Cayó de la estructura en la que trabajaba. A dos metros del suelo el sistema de seguridad funcionó y lo detuvo en seco. Todavía con el susto, Enos se quitó el arnés de seguridad, pero al pasarlo por debajo de su pie izquierdo, se tropezó y cayó al suelo. Un autobús le atropelló la cabeza, que explotó esparciendo los fluidos que contenían todo el ser de Enos.
Lucas
Lucas era sexador de pollitos. Se pasaba la vida echando pollitos hembra a una cinta y machos a otra. Los pollitos que no cumplían el estándar debían ser tirados a un horno, pero Lucas no lo hacía. Se guardaba los pollitos deformes en los bolsillos y los llevaba a su casa. Allí, los guardaba en el sótano hasta que juntaba los suficientes como para que no se viese el suelo. Entonces Lucas se ponía unas grandes botas, bajaba al sótano y pisoteaba los pollitos hasta que no quedaba ninguno vivo. Un día, en pleno éxtasis pisoteador, resbaló con el amasijo de fluidos y plumitas en que habían quedado convertidos los pollitos y cayó al suelo. Su cara dio de lleno contra un grupo de pollitos vivos que, al mirar hacia arriba, clavaron sus picos en los ojos de Lucas. Loco de dolor, comenzó a gritar y a correr. Con el fluido ocular sus ojos goteando por la cara, no vio que corría directo a una mesa de herramientas. Se clavó en la cara una hoz, cuya punta salió por la parte trasera de su cráneo. Los pollitos supervivientes picotearon su cadáver hasta dejarlo irreconocible.
Trixibelle
Rosseta
Margaret
Ray-Nathan
Helmer
Tiberius
Ludovico
Woodrow
Deerwood
Otis
Norm
Lulabelle
Dakota
Wilfred
Cletus
George
Chuy
Charlie
Junior
Rupert
Señor Dunbar
Brandine
Bert
Rufus
Rufus estaba muy orgulloso. Terminaba su primera ronda en solitario desde que salió de la academia de policía. El día transcurrió con normalidad y volvía a casa con el deber cumplido. A dos manzanas de su domicilio, observó a un joven que empuñaba un arma. Nervioso, paró cerca, se bajó del coche y se acercó con cautela. Sacó su 9mm reglamentaria. Al llamar la atención del joven, éste se giró hacia Rufus. Sonó un disparo. El joven cayó con media cabeza arrancada. En su mano, un platano manchado de cerebro. Rufus no lo superó. Se suicidó dejando a su viuda embarazada de 7 meses destrozada.
Marcus
Marcus se cagó en una reunión de su empresa. Sus compañeros, lejos de ser comprensivos, le lanzaron gomas de borrar y se rieron de él. Marcus entró en una depresión tan grande que la única manera de salir de ella fue poniendo una bomba en su empresa. Esperó a la próxima reunión e instaló una bomba en el proyector. Al ser conectado, los 4 kilos de C4 estallaron despadazando y esparciendo por las paredes a los presentes. Con todos sus compañeros muertos, Marcus pudo seguir adelante.
Eddie
Clifton
Huan Yue
Bobby Joe
Wilbur
Rosco
Fritz
Rutiger
Denisse
Betty Jo
Betty Jo leía muchos cómics. Desde que era una niña pensaba que la mejor justicia era la que impartían los super héroes. Con el tiempo, en su mente fue madurando una idea: ser una vengadora. Diseñó un traje con un colador, dos batidoras, papel maché, unas bolas de pino de navidad y un bote de mayonesa. Estaba preparada. Era valiente. Tenía ilusión. Pero la vida real es cruel. Murió a manos de un traficante al que le lanzo mayonesa a los ojos. La acuchillo 40 veces en la cara.