Tras 40 años como policía, Eddie se jubilaba. En su última ronda acudió a una llamada de emergencia. Al llegar se encontró con los cadáveres destripados, colgados y parcialmente devorados por perros de dos gemelas. Fue demasiado. Eddie sacó su arma reglamentaria y se disparó a la cara. Murió allí mismo y nunca se llegó a jubilar.