Bubba era bombero en el departamento de bomberos de su pueblo. No era
demasiado bueno en su trabajo pero se le daba bien echar las puertas
abajo. Queriendo darle una oportunidad, el jefe de Bubba decidió ponerlo
en la radio. Bubba, pletórico, se sentó a la espera de recibir una
llamada de emergencia que no tardó en llegar. Bubba apuntó la dirección y
dió la alarma. Sus compañeros acudieron a la dirección y entraron
arrasando las puertas con hachas y agua a presión, pero no había ningún
incendio; Bubba había apuntado mal la dirección y los bomberos habían
ido a un escuela especial. Murieron 8 niños por los hachazos y el agua a
presión desfiguró la cara a otros 6. Bubba se suicidó quemándose a lo
bonzo y el departamento de bomberos ardió hasta los cimientos, matando a
3 compañeros.
No hay comentarios:
Publicar un comentario