Bucephelus y Bernadette llevaban juntos muchos años y se querían con locura, por lo que casarse era el siguiente paso natural. A Bucephelus se le ocurrió sorprender a Bernadette al pedirle la mano, por lo que la invitó a tirarse en paracaídas y, sin decirle nada, preparó una pancarta en la que le pedía que se casara con él. Unos amigos acompañaron a la pareja, que se tiró en tándem, y se encargarían de enseñar el cartel. Cuando se situaron a 8000 metros, se lanzaron. Al poco, los amigos de Bucephelus y Bernadette sacaron el cartel y Bernadette gritó que sí quería. Todo fue felicidad durante unos segundos, hasta que Bucephelus tiró de la anilla y no se abrió el paracaídas. Siguieron cayendo a velocidad terminal entre gritos y vómitos hasta que se estamparon contra el suelo. El golpe licuó el interior de los cuerpos, que se rasgaron y quebraron esparciendo fluidos por todas partes. Finalmente, Bucephelus y Bernadette terminaron juntos -y revueltos- para siempre.
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