Vinton era un rudo operario de grúa en la construcción no muy apreciado por sus compañeros, ya que no era de fiar y trataba muy mal a los novatos, llenándoles las botas de seguridad de heces, gritándoles por nada... La tensión en la jornada laboral era palpable, de modo que, para intentar solucionarlo, el jefe de Vinton decidió ponerlo en el turno de noche. Solo. En su primera noche, un colérico Vinton, se dedicó a hacer mal su trabajo, moviendo material que no debía mover y rozando todo con el enorme gancho de su grúa, hasta que ocurrió lo inevitable y la pluma se atascó a 12 metros del suelo. Vinton subió con una barra de acero por la pluma hasta el extremo de la misma para ver si podía desatascar el gancho. La fatalidad quiso que resbalara y cayese al vacío hasta que su mandíbula se clavó en el gancho de la grúa. El gancho le atravesó la boca y el paladar hasta llegar a su globo ocular derecho, donde quedó encajado mientras su cara se iba rasgando. Finalmente, su cara cedió y Vinton reventó contra el suelo.
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