Amaleen era una analfabeta paleta de un pueblo perdido en el sur de los Estados Unidos. Su vida consistía en beber cerveza con sus amigos, tener hijos, y comer frijoles directamente de la lata. Un día, la feria llegó a su polvoriento pueblo y decidieron ir a pasarlo en grande. Sobra decir que iban borrachos y no les dejaron subirse en la montaña rusa. Llenos de ira, Amaleen y sus amigos esperaron a que la feria cerrara por la noche y se colaron dentro. Tocaron botones al azar en el cuadro de mandos de la atracción hasta que la pusieron en marcha y subieron. El alcohol, junto con los giros de la montaña rusa, hicieron que Gunter, un amigo de Amaleen, le vomitara encima. Ella, por acto reflejo, se puso en pie al recibir la vomitona justo cuando pasaban por un túnel, que le seccionó la cabeza y los brazos. El cuerpo mutilado de Amaleen siguió montado en el vagón mientras la sangre manaba sin parar de los muñones.
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