Betty Jo leía muchos cómics. Desde que era una niña pensaba que la mejor justicia era la que impartían los super héroes. Con el tiempo, en su mente fue madurando una idea: ser una vengadora. Diseñó un traje con un colador, dos batidoras, papel maché, unas bolas de pino de navidad y un bote de mayonesa. Estaba preparada. Era valiente. Tenía ilusión. Pero la vida real es cruel. Murió a manos de un traficante al que le lanzo mayonesa a los ojos. La acuchillo 40 veces en la cara.
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