Cletus y sus amigos demostraban lo duros que eran de una peligrosa manera: se tumbaban en las vías del tren y el que más aguantaba antes del paso de uno, era el ganador. A Cletus no le gustaba perder, y por eso siempre había sido el que más aguantaba. Pero un día a un amigo suyo, Rusty, por esperar demasiado, el tren le amputó un brazo y todos los chicos le alabaron como un héroe. Cletus no iba a dejar que Rusty fuera más duro que él. Puso la cabeza en las vías y aguantó tanto que el tren se la reventó. Y es que, como he contado, a Cletus no le gustaba perder.
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