George

A pesar de que le dijeron que no lo hiciera, George denunció lo que había visto. Los hermanos Turder dieron una brutal paliza al viejo Bob, que regentaba la gasolinera desde hacía 35 años. Le robaron 23 $ y a cambio le dejaron dos costillas fisuradas y muchas contusiones. Desde entonces, George salía poco a la calle, temiendo encontrarse con los Turder. Pero ese día tenía que comprar provisiones. Se los encontró de vueta, cuando creía que estaba a salvo. No le pegaron. Se limitaron a empaparle y llenarle la boca de aguarrás. George prendío como una tea. Sus ojos se derriteron en las cuencas. La carne de la boca ardió hasta el hueso. Las ampollas estallaban y le hacían perder líquido. Al inspirar abrasó sus pulmones. Tras un minuto ardiendo, murió. Para él, fue como un año.

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