Denisse

A Denisse le encantaban las piruletas. Y lo que más le gustaba era darle forma de filo a los bordes de las piruletas. Pasar la lengua por el filo de caramelo le excitaba. Un funesto día, bajando las escaleras de su casa, tropezó y se aplastó la cara contra el suelo. Como consecuencia del golpe, quedó paralítica y la afilada piruleta le seccionó la lengua. Murió desangrada léntamente, sin poder moverse. Y sola.

2 comentarios:

  1. Yo me dedicaba a hacer eso con las piruletas hasta que un día me corté. Sobreviví, pero tal vez me tenga que hacer mirar.

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  2. Señor Kutusov, ha sido el primero en comentar. Se ha ganado una afilada piruleta. Felicidades.

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